Los (des)agradecidos

La mía es una generación de privilegiados. O eso nos quieren hacer creer, porque lo cierto es que yo ya estoy harta de pasarme la vida dando las gracias

Llanos de la Rosa

Hace unos días me volvieron a decir lo de “Cualquier trabajo, aunque sea sin cobrar, hazlo. Es experiencia”. Incido en el verbo ‘volver’, porque no es la primera ni la segunda ni la última vez que me lo dicen. Y si a ti no te lo han dicho, se lo han dicho a tu hermana, a tu primo, a tu amiga o a alguien a quien conoces.

Días y días de prueba en heladerías en las que trabajas como una más y al final no te pagan nada. Pero eh, da las gracias porque te estaban enseñando. Llamadas para ofrecerte proyectos de “trabajo” donde al final lo único que quieren es que realices una labor – para la que te has titulado – pero sin pagarte nada. ¿Y lo que has aprendido? ¿Y lo agradecida que debes estar porque te lo ofrezcan a ti y no a otro? Excusa tras excusa para ahorrarse un dinerillo de la seguridad social, pero si no lo coges tú, otra persona lo hará, que al menos es un sueldecillo. Prácticas sin remunerar, o remuneradas pero donde hasta pierdes dinero y donde cubres vacaciones. Pero recuerda que te están formando, no te quejes.

Esas experiencias son reales, mías o de gente de mi alrededor. Tengo 26 años, una carrera y casi un máster además, digo yo que va siendo hora de poder independizarme ¿Por qué debo hacer un trabajo para el que me he formado, gratis? Y, sobre todo, ¿por qué debo seguir haciéndolo cuando ya lo hice en su día? ¿Es nuestro destino enlazar trabajos no pagados o mal pagados? No pretendo empezar cobrando una cifra alta, pero sí que se me aprecie por lo que hago.

Sí, todo lo que haces en tu vida suma en positivo, nunca nada está de más. Pero todo tiene un límite. Ya he hecho prácticas donde perdía dinero, ya he sido voluntaria para aprender, ya he sido au pair para curtirme y ya he pasado el cuarto de siglo. ¿Hasta cuándo debería seguir aceptando los comentarios de la primera línea? Da igual que yo sea universitaria o que otra persona no lo sea. Se trata de poner en valor lo que hacemos, lo que podemos aportar y aportamos. Se trata de respeto. Y de que dejen de hacerme sentir como si cada día debiéramos dar las gracias si trabajamos  -aunque ese trabajo sea una mierda en muchos casos- o si estamos aprendiendo, porque lo cierto es que a mí nunca me dan las gracias por lo que yo hago.

A mi generación le llaman “la perdida”. Yo añado que somos “la desagradecida”. Porque ya no me da la gana seguir sonriendo y asintiendo como si encima tuviéramos suerte.

Imagen destacada: Playground.net

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s