Todos somos Hannah Baker

Una de las últimas series que he visto, o más bien he devorado, me ha calado tan hondo que me he sentido, casi a partes iguales, identificada con víctima y verdugos

Llanos de la Rosa

Título: ‘Thirteen reasons why’ (Por trece razones) /Basada en la novela homónima de Jay Asher

Año: 2017

Capítulos: 13

Director: Kyle Patrick Alvarez, Gregg Araki, Carl Franklin, Tom McCarthy, Jessica Yu

Reparto: Dylan Minnette, Katherine Langford, Christian Navarro, Michael Sadler,Kate Walsh, Justin Prentice, Devin Druid, Jillian Nordby, Miles Heizer,Kyra Cromwell, Nina Cheek, Sullivan Rutherford, Tiffany Wong,Michele Selene Ang, Sloane Ayres, Marissa Bell, Alisha Boe, Bryan Box

Género: Drama. Acoso escolar

Sinopsis: El adolescente Clay Jensen (Dylan Minnette) vuelve un día a casa después del colegio y encuentra una misteriosa caja con su nombre. Dentro descubre una cinta grabada por Hannah Baker (Katherine Langford), una compañera de clase por la que siente algo especial y que se suicidó tan solo dos semanas atrás. En la cinta, Hannah cuenta que hay trece razones por las que ha decidido quitarse la vida. ¿Será Clay una de ellas? Si lo escucha, tendrá oportunidad de conocer cada motivo de su lista. (FILMAFFINITY)


“Hey, soy yo, Hannah Baker”. Podría parecernos un saludo normal. Pero no lo es. Hanna está muerta y sus palabras salen de una cinta de cassette. Concretamente, saldrá de 7 cintas con 13 caras grabadas contando su historia, o, como ella dice, “contando cómo acabó”. Una grabación por cada, razón persona que la mató, quizá con la idea de que su historia no vuelva a repetirse

¿Cómo van a matarla 13 veces?, os preguntaréis. Pues sí, puede pasar y pasa, porque cada día tu vida puede apagarse un poquito, puede morir una parte de ti: Tu seguridad, tu amor propio, tu confianza en ti mismx.

Cuando se nombra el acoso escolar pensamos en palizas, insultos  o amenazas. Sin embargo, hay otras muchas formas de maltrato. Y esto es lo que relata la serie de Netflix Por trece razones, aunque tras ver todos los capítulos, comprobamos que quizá sean más.

Un piropo deja de serlo cuando la persona que lo lanza no lo hace con cariño, cuando la que lo recibe se siente intimidada y cuando tiene ese tono sucio y asqueroso. Se llama acoso. Aunque igual de cómplice es quien lo lanza como quien lo apoya y lo ríe. Nadie tiene derecho a tocarte si tú no le has dado permiso. Ni a ponerte un mote. Ni a divulgar fotos que te pertenecen y, además, dejando creer a los demás que son lo que no son. Ni a creerse todo lo que digan sin preguntarte. Ni a quitarle hierro al asunto cuando denuncias. Si aderezamos todo esto con un contexto donde la popularidad es más importante que la amistad,  o donde esta también falla cuando creías que por fin habías encontrado una real, tenemos un cóctel de soledad, asco y tristeza que puede llevar al extremo.

La protagonista de estas historias es Hanna Baker Pero podrías ser tú, o podría ser yo, que me he sentido identificada en muchas partes de la historia. No sólo como acosada, también como cómplice. Porque, ¿qué parte de culpa tenemos los que reímos o simplemente miramos sin más?

Por trece razones es una serie y novela duras, pero que debería ser de visionado y lectura obligatorios entre los adolescentes y no tan adolescentes. Eso sí, con tiempo, porque yo no podía parar de ver episodio tras episodio.

Imagen destacada: Fotograma de la serie

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