Una buena terapia

Cultura y teatro: palabras que por motivos profesionales se repiten cada semana en mi vida una y otra vez. Y aprovechando que hoy lunes es el Día Mundial del Teatro quiero reflexionar sobre por qué ahora, para la mayoría de la gente, ir a ver una función es un tiempo necesario en el que olvidan los problemas

Marina Marcos  

Llevo un tiempo queriendo reflexionar sobre algo que estoy percibiendo últimamente relacionado con el mundo de la cultura y como hoy es el Día Mundial del Teatro, pues ha llegado el momento. Y es que por motivos laborales llevo tiempo hablando todas las semanas con alguna persona que pisa cada fin de semana el escenario de un teatro, aunque es verdad que no siempre para hacer una obra teatral: actores, actrices, directores/as, bailarines/as, cantantes o monologuistas. En definitiva, gente de la cultura con la que si algo me ha quedado claro –con todas esas entrevistas– es que aparte de hacer y disfrutar su trabajo muchos sienten, gracias al ‘feedback’ que tienen, que hacen una especie de terapia con los asistentes a los espectáculos. Un claro “esto es mejor que ir al psicólogo”. ¿Lo es? Pues puede que no pero por lo menos suele ser más divertido y/o liberador. Y es que para todo el mundo –tanto profesionales como público– la cultura es mucho más que un espectáculo. No solo entretiene, sino que puede ser algo más profundo donde sacar una lectura, una reflexión, y además no tiene porqué ser la misma para todos.

En definitiva, unas horas donde los espectadores se olvidan de todos los problemas de su vida cotidiana pero que, sin duda, para los actores– y todos los que forman parte de una obra teatral– es, además, otra forma de terapia. Y es que aunque en teatro haya, como en todo, sus productos buenos, mediocres y malos, lo que nadie puede poner en duda es que los que se suben a un escenario son unos valientes. Es un cara a cara con el espectador, ni trampa ni cartón, no hay ni un parón ni una repetición. Es lo que hay y tiene que ser buena a la primera. Personalmente de actriz no tengo un pelo pero si me tuviese que poner a ello no sería capaz de subirme a un escenario. De pensarlo me da pánico… escénico. Con lo cual creo que mejor sigo con lo que puedo, y me dejan, en el periodismo.

Y volviendo a la cultura, hoy es el día del teatro –como ya he comentado anteriormente– y el pasado martes fue el de la poesía, unos ámbitos que en este país siguen estando muy maltratados. ¿Como muchos sectores? Pues sí, pero como también he dicho antes al hablar continuamente con gente que vive, o sobrevive, de ello soy más consciente de lo que nos ignoramos un poco todos. Es cierto que la Administración los menosprecia porque para muchos de los que mandan la cultura es un un gasto y no una inversión, pero creo que también los consumidores tenemos mucha culpa. La gente si no puede con todo antes se quita de ir al teatro o al cine que de comprarse un móvil nuevo. Eso es así. Con lo que al final se acaba yendo a poco y casi todos a lo mismo. Yo también puedo –y debo– entonar ese mea culpa. Soy consumidora de cultura pero no de la que debería. ¿Y qué debería? Pues tampoco lo sé pero más, seguro. Siempre más.

 

Imagen destacada: Gran Teatro de Elche. Marina Marcos

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2 comentarios en “Una buena terapia

  1. Es interesante el tema que sacas. Me encantan las artes escénicas en general y el teatro en particular. Ahora que soy madre no puedo ir, mejor dicho he elegido no ir por priorizar ese tiempo con mi hijo hasta que pueda ir conmigo o me quede tranquila dejándolo ese tiempo. Hasta ahora todo lo que he hecho sin él ha sido en sitios donde era fácil acceder a mi si era necesario.
    Perdón, que me desvío del tema. Nunca había visto el teatro como una terapia o una liberación y, desde luego, no me parece más eficaz que ir al psicólogo. Sí que es cierto que los actores de teatro son unos valientes que se exponen y que no es mero entretenimiento pero no le veo la parte terapéutica; al menos no directamente.

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    • Entiendo lo que dices que nunca habías visto el teatro como una terapia de los espectadores, yo en realidad tampoco hasta que me lo ha dicho más de un artista. Supongo, por intentar explicarlo, que cuando un admirador (o fan) se acerca a un actor y le suelta eso hay una gran parte, o la mayor, de peloteo; aunque no dudo que a cada uno le sirva para lo que le dé la gana ir al teatro. Y en cuanto a los actores seguramente terapia no es la palabra más exacta de todas pero mi pretensión era mostrar que para muchos al hacer cine o televisión, el teatro es como enfrentarse a los miedos, donde ven si lo de ser actor funciona de verdad. Luego ya sería meterse en temas de gente que si vive de esto y otra que sobrevive y no le queda otra… pero bueno eso ya es otra cosa.
      Muchas gracias por comentar,
      Marina 🙂

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