Conversaciones de enamorados

Hace dos semanas que me tocaba escribir, no lo hice. Por poco no lo hago tampoco esta vez. No cuento con mucha inspiración y la que  tengo se va por otros derroteros, que no vienen al caso pero que algún día contaré

Begoña Hernández

Dándole vueltas al asunto, me vienen a la cabeza las conversaciones con unos amigos que se han reencontrado tras varios años sin verse y reviven tiempos, en un momento en que eran jóvenes y se querían como se quieren los adolescentes. Con pasión.

No tienen nada que hacer y no han hecho nada, pero en su madurescencia (palabra que tomo prestada de mi amiga Gloria) parecen dos críos.

Hablan mucho por WhatsApp y se cuentan cómo están actualmente y cómo estuvieron en el pasado; ríen, congenian y se trasladan a una época mucho mejor -aunque no cualquier tiempo pasado lo sea-. En estas andan. De vez en cuando, me dicen, tienen problemas con lo que se hablan en dichas conversaciones. Conversaciones cruzadas, algún pequeño malentendido, a fin de cuentas para ellos, divertimento.

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Yo me troncho pensando en dos maduritos comportándose como niños pero…. Hay un pero, ¡¡WhatsApp!! WhatsApp que nos une y nos separa. El problema es que este divino medio de comunicación tiene algún inconveniente y crea, de vez en cuando, entuertos.

Si esto les pasa a dos personas hechas y derechas que hablan de cosas intranscendentes, qué repercusión tendrá entre adolescentes enamorados y en plena efervescencia.

¿Qué has dicho?,  ¿a qué te referías en concreto?, ¿no entiendo esa última frase?, ¿puede repetir?, no es eso lo que te quise decir, no me prestas atención, etc…. Y empiezan los conflictos.

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WhatApp es barato pero nos puede salir muy caro. Las conversaciones entre enamorados tienen que ser cara a cara, decirse las cosas mirándose a los ojos, poder oír la voz del otro, la expresión de su rostro, el tono de la voz. Unas veces será seria,  otras jocosa, insinuante, melancólica, tierna, dulce o quizás bronca. Los matices importan, y mucho, en una relación y no se pueden perder los matices en las conversaciones, porque son parte del juego y del amor. Sin olvidarnos de las miradas, unas veces cómplices, otras tiernas, miradas que piden besos, caricias, miradas que dan todo eso. Miradas.

Hay veces que no puedes estar con la persona amada pero para eso existe un aparatito que llevamos a todas partes con nosotros llamado teléfono. Se nos olvida hablar y si no podemos vernos, es la segunda opción. No será tan bueno como estar juntos, pero sí tiene esa punto atractivo de poder comunicar lo que deseamos y con el tono que queremos hacerlo.

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Las personas entendemos de palabras y de tonos. Los animales no entienden nuestro lenguaje pero sí nuestro tono. Cuando a tu mascota le dices perrerías en tono cariñoso, te va a hacer miles de carantoñas. Es el tono el que pone la pauta en una conversación por lo que las conversaciones telefónicas, que van camino de la extinción, son una baraja importante en las relaciones de pareja.

Es una reflexión, y no tenéis por qué estar de acuerdo, pero la conversación con mis amigos me ha hecho pensar en la importancia de todo lo que dejamos atrás cuando no tenemos tiempo para tomar un café sin prisas, ir a ver a alguien, ocupar unos minutos para llamar a las personas que hace tiempo que no ves, o simplemente decir hola a la que quieres.

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Kino

No perdamos las buenas costumbres y hagamos que el teléfono sirva para algo más que vendernos cualquier cosa a la intempestiva hora de la siesta.

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3 comentarios en “Conversaciones de enamorados

  1. Sel, no es solamente oportuno que la autora de Conversaciones entre enamorados se centre en ellos, en los que padecen y gozan al mismo tiempo de la desmesura del amor, es que resulta imprescindible. Recordar, como hace Begoña que “no se pueden perder los matices en las conversaciones, porque son parte del juego y del amor”, es tan cierto como que un simple roce, que una mirada fugaz, que el sonido de una voz deseada, pueden inflamar todos los elefantes y todas las mariposas que habitan en nuestro corazón. Y eso, ninguna de esas cosas, están presentes en un teléfono móvil, en una red social, ni dentro del mas sofisticado buscador de Internet.
    Al menos de momento…

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  2. Te centras en los enamorados pero se podría generalizar a cualquier persona. WhatsApp, Internet o el teléfono móvil nos han aportado muchos beneficios pero todo hay que tomarlo con mesura.
    De todo esto, me surgen dos líneas de pensamiento. La primera cómo puede haber tanta adicción a una tecnología, ¿qué hay detrás? Todas las adicciones vienen a llenar un vacío que posee la persona, quien es feliz y está completamente satisfecho no tiene ninguna adicción.
    Y, por otro lado, la comunicación. Es un tema que me fascina y sobre el que reflexiono a menudo. ¿Por qué no se le da más importancia dentro de la educación formal? No voy a entrar si los contenidos del currículo son pertinentes o no pero es evidente que se está dejando de lado habilidades tan imprescindibles para cualquier persona como esta.

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    • Sel, me centro en los enamorados porque quizás sean los más afectados por la falta de interacción y por la necesidad de comunicación. Entre amigos, esperas la respuesta haciendo otra cosa. Los enamorados quieren respuesta inmediata y se cruzan frases, dando lugar a equívocos.
      Cada vez nos comunicamos menos por las vías tradicionales, dando poca importancia a hablar con el que tienes al lado. Avances y retrasos.

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