Yo fui Au Pair…

…Y sobreviví. Tuve suerte, comparada con según qué situaciones, pero eso no implica que no se dieran demasiadas cosas por hecho y que yo acabara aceptándolas como naturales. Estas son mis reflexiones ‘a toro pasado’

                Llanos de la Rosa

El pasado lunes la cadena Cuatro emitió un reportaje sobre la situación del Au Pair en Reino Unido en su programa Fuera de cobertura. En él, se cuentan las historias de varios jóvenes que se marchan de España porque, tras acabar sus estudios, no encuentran trabajo en nuestro país. Yo no sé cómo ellos se decidieron a marcharse, pero sé cómo lo decidí yo. Mi madre siempre dice que se me “fue la cabeza”. Probablemente sí. Yo me apunté a la ya archimencionada página aupairworld.com, empecé a mandar solicitudes y encontré una familia en un lapso de dos semanas. Es cierto que cometí errores. Por ejemplo, yo sabía que la madre de la familia no trabajaba y pensé que esto me quitaría trabajo, que mi tarea consistiría en ayudar y apoyarle en las tareas con los niños, sobre todo con el pequeño que aún no iba al cole. Primer fallo. En el programa, Alejandra Andrade, la reportera, se sorprende cuando una de las chicas le comenta que la madre de la casa donde está no tiene un empleo fuera del hogar. ¿Cómo se puede necesitar una au pair si se tiene todo el día libre? Pues se puede. Se puede porque una au pair servirá para liberarle de cargas, para hacer vida social, o simplemente pasarse el día descansado.

Seguramente yo debí plantarme antes, lo hice cuando mi mente llegó a su límite y me quedaban sólo dos meses para cumplir mi “pacto”. Este es otro error que muchos cometemos. El hecho de no considerar a una au pair como una trabajadora –porque en teoría sólo ofrecemos una ayuda con los niños durante, máximo, 5 horas al día-, hace que no tengamos contrato, que no nos den de alta en ningún lugar y que, legalmente, no existamos en ese país y que nuestras tareas y horarios pueden variar de un día para otro. Digo que es un error porque yo me fui sabiendo que aquello no era un trabajo, o no debía serlo, y eso hace que tampoco sepas bien dónde están los límites. Muchos se marchan con la idea de hacer dinero. Si esa es tu meta, desde luego no te apuntes.

El problema llega cuando estás allí. Como te dan una casa, comida, algo de dinero y convives con ellos, cada vez que te piden un poquito más, no sabes decir “no”, crees que es justo. Y muchos “poquito” hacen un “mucho”. En mi caso, ellos siempre afirmaron que era parte de su familia. Igual que digo lo malo, digo lo bueno. Yo siempre estaba invitada a unirme a sus planes fuera de casa, a sus fiestas y a sus excursiones. La dificultad está en que, por mucho que quieras a esos niños y por mucho que te intenten integrar, tú piensas que ésa no es tu familia, y que cuando llegue el lunes, volverás a  empezar tu día a las 8 para pasar no sabes ni cuántas horas con los niños. Y eso acaba dándote la motivación para alejarte en cuanto puedes de la familia y coger un respiro. Es complicado que tus jefes quieran ser tus amigos los fines de semana.

Porque yo ya tenía una familia. Una a la que no le contaba muchas cosas para evitar preocuparles.

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Días grises hubo muchos, literal y metafóricamente | Llanos de la Rosa

En el reportaje me da la sensación de que la reportera no empatiza con los au pairs y no entiende cómo se resisten a marcharse. Igual que antes, no sé qué se les pasa a ellos por la cabeza. Pero sé lo que se me pasaba a mí: miedo al fracaso. Yo tenía claro que me iba para un curso, pero volver antes implicaba llegar a mitad de un año en que no había sido capaz de aguantar. También hay que tener en cuenta que cuidas de unos niños a los que ya quieres. No es que no vayan a sobrevivir sin ti, pero a pesar de los días malos, en mi caso ellos eran una gran motivación. Otro punto a pensar es que muchos nos vamos para no seguir siendo una carga para la familia –la real-. Aunque no ganes para ahorrar, al menos son unos meses que tus padres no tienen que contar contigo para las compras y gastos de la casa.

Yo no puedo decir que estuviera explotada, yo era consciente de lo que hacía y, salvo alguna excepción, no se me faltó al respeto. Pero sí que es cierto que poco a poco vas dando un poco más de ti, hasta pasar días completos a cargo de los niños y la casa, cuando esa no es tu obligación. El dinero es otro tema. Si haces cálculos de las horas que has dedicado a la familia en una semana, te das cuenta de que has ganado una media de dos libras la hora. Yo no estaba allí por el dinero, por esto me daba rabia que a veces intentaran compensarme con 20 libras más a la semana. ¿De qué me servía tener más dinero si no contaba con tiempo para hacer vida donde gastarlo?

Mi consejo para futuros au pair: no ir pensando que es una forma de ahorrar. No hay gastos, pero tampoco ganancias. No es un trabajo. Que nadie pretenda vivir de ello y, por tanto, tampoco hay que soportar cargas abusivas. Tomárselo con filosofía y aprovechar para viajar, no quedarse en la casa mucho tiempo. Y, para eso, es importante ir con unos horarios marcados. Aprender a decir “no” y no tomar como obligaciones propias la educación de los niños. NO son tus hijos. Tampoco tomarlo como una experiencia a largo plazo. Se debe saber poner fin. La vivencia puede estar bien para unos meses, pero después hay que seguir avanzando. Sacar tiempo para ti y no hacer tus planes entorno a los de la familia. Ser egoísta cuando toca y no continuar si no te aporta nada.

Hace cinco meses que volví, pasé allí diez y ahora que se acerca la Navidad, espero con ansias la tarjeta navideña de mis niños. Apenas me acuerdo de lo malo y sólo sonrío cuando veo sus fotos, tengo más soltura con el inglés hablado, ya sé negarme a muchas cosas y por fin he comprendido que no fue un año perdido. ‘A toro pasado’, todo se ve mejor.

Imagen destacada: Llanos de la Rosa

 

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Un comentario en “Yo fui Au Pair…

  1. Fue un año difícil pero claro que no fue un año perdido ni mucho menos. Ni me había enterado del documental que mencionas pero creo que es muy interesante contar con las experiencias en 1ª persona cuando hablas de cualquier tema para contrastar con una visión externa.

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