Anus, play me (Llanos, juega conmigo)

¿Qué hace una albaceteña con unas raíces demasiado arraigadas y con miedo a las grandes aventuras en Irlanda del Norte? De momento, adaptarse. Este es otro relato español de ese primer fin de semana como au pair

Llanos de la Rosa

Después de los últimos lloros, otros más y los peores, los de despedir a los padres y a la hermana en el aeropuerto – Llanos la dramas, me llaman-, tres horas de avión por delante. Había olvidado coger un libro, comprar un periódico y cargar mi mp3. Así que, el tiempo para pensar fue mucho: ¿Estoy haciendo lo correcto? ¿Me adaptaré rápido? ¿Se me hará muy largo el tiempo seguido más largo que voy a estar fuera? ¿La familia me tratará bien?

La familia. No es la mía, pero trataremos de serlo durante el próximo curso. Primera parada del viaje: Dublín, que ni siquiera está en el mismo país que a donde me dirijo –yo viviré en la zona del norte, que pertenece a Reino Unido, mientras que Dublín es la capital de la República de Irlanda-. Espero que salgan mis maletas –las últimas, como siempre- y recibo un mensaje de texto de Joe, mi hostdad diciendo que estaba esperándome justo a la salida. Efectivamente, allí estaba y me recibió con un abrazo. Hubiera preferido que acudiera con su mujer o alguno de los niños, para hacer más ameno el viaje. Pero mi miedo se disipó. Mi inglés no es perfecto, ni muchísimo menos, pero pude mantener una conversación fluida y no forzada durante la hora y media hasta Warrenpoint, mi nuevo pueblo. El trayecto en coche se me hizo más corto de lo que pensaba. Joe no es para nada ‘british’. Menos aún lo es Tracy, mi hostmum que me recibió con un beso. Solo uno. Cuando giré la cara para el segundo, desapareció. Y este está siendo mi fallo más común cuando me presentan a alguien. Exceptuando ese pequeño detalle, el recibimiento no pudo ser mejor. Aoife– que se pronunca Ifa -, la hija mayor de 11 años, había pintado en la ventana que da a la calle “Hola Llanos” y también había adornado el salón para la ocasión.

IMG-20150919-WA0012 IMG-20150919-WA0013

Sean –pronunciado Son-, de 8 años, me recibió literalmente saltando. Aunque después de varios días he descubierto que él siempre está dando brincos los ratos que no juega al MineCraft -al cual ha intentado enseñarme a jugar sin éxito, por ahora-. Pero si alguien estaba nervioso por recibirme era Micheal –pronunciado Mijal, y no, no me han bailado las letras-, de tres años. “Anus, anus anus”, no paraba de decir entre risas. Sí, si los mayores me llaman “Lanos” o “Llanus”, él ha decidido comerse las eles. Después de ver toda la casa, que es enorme, como mi habitación con baño -y con una sorpresa-; cenamos  y caigo rendida al poco rato.

IMG-20150918-WA0022

Tracy tenía en mi habitación un cuadro con fotos tomadas de mi Fabebook, para que lo sintiera más mi dormitorio

El sábado me espera. Decido ponerme el despertador, por si acaso, aunque lo cierto es que apenas he dormido. Al abrir la puerta de mi habitación, me encuentro a Micheal sentado en la puerta. De pronto sonríe y empieza a gritar mi nuevo nombre, a lo que añade un “Play meeeeeee”. Micheal ha decidido que uno de sus coches va a ser para mí –de hecho, ya nadie más puede tocarlo-. Y cada vez que empieza a mirarme con ojitos de cordero degollado, ya sé lo que va a decir: “Anus, play me” y que me toca ir a por mi coche.

12041041_1470092569964983_2123334963_o

Mis vistas cada mañana, desde mi cuarto

Después de mi primer desayuno –tampoco tan raro como esperaba- Sean me pregunta si quiero ir a darle de comer a los patos y cisnes. Le digo que vale, y juntos nos vamos al lago de Waterworks, a apenas diez minutos de la casa, que está a las afueras del pueblo y al lado de las vacas -véase la imagen destacada-. La primera mañana, cuando vi a una por la ventana de la cocina aluciné y ellos no pudieron evitar reírse: “Perdón, no estoy acostumbrada”. Sean es un gran anfitrión, aunque no pueda estar quieto ni un segundo. Tiene mucha paciencia conmigo y trata de darle la vuelta a las cosas cuando no le entiendo hasta que damos con la clave. Además, siempre está explicándome cosas. Como Aoife, quien es mi guía por el pueblo en mi primer día allí. Es dulce, lista y muy creativa, y tiene ese punto de madre que todas las hermanas mayores desarrollamos.

La segunda noche llega, y Tracy y Joe me invitan a cenar fuera. Mientras una niñera viene para que la niñera pueda salir. Irónico, ¿no? Cómo no, después de la cena vamos a por alguna cerveza. Primero tomo una Harp, que es bastante suave según me explican, pero después me termino animando con la Guinness. No me encanta, pero tampoco me disgusta. Pienso en mi padre y le recuerdo cada vez que me dice lo de: “Nada como una Mahou”. Pues, de momento no. Esa noche aprendo que soy floja, comparada con los irlandeses.

20150919_233857

Mi primera Guinness en suelo norirlandés

El domingo es más tranquilo. Los padres se van a misa y los niños deciden quedarse conmigo, que no voy. Joe me pregunta si asisto a misa normalmente. Se interesa, también, por si soy presbiteriana, protestante o católica, porque aquí hay de todo. Creo que mi cara dice bastante y decide responderme que no hay problema si no quiero ir a la iglesia. Algún domingo acudiré, solo por curiosidad.

Cuando vuelven de la iglesia, nos vamos a comer con parte de la familia de Joe. Solo los domingos hacen una comida especial, el resto de días hay que esperar a la cena para tomar algo elaborado. Lo cierto es que todos me caen bien, simpáticos sin ser forzoso y acogedores. El resto de domingo se parece a uno español: vagueo máximo y fútbol, aunque del irlandés, del cual todavía no entiendo mucho. Joe me dice si quiero ver a mi equipo por internet. Me pregunta cuál y le respondo orgullosa, explicándole, también, que ya jugó el día anterior. Después enseño a Micheal a decir “Aúpa Alba”. Antes de dormirme, pienso en si lo recordará a la semana siguiente, para cuando sí vea el partido. Y si la primera semana trabajando de verdad, seguirá diciendo lo de “Anus, play me” o dejaré de interesarle.

Anuncios

2 comentarios en “Anus, play me (Llanos, juega conmigo)

  1. Aparte del “overthinking” todo perfecto, ¿no? ¡Cuánto me alegro! Y qué entrada más completa, me encanta. Ya me he encariñado con la familia yo también.
    Me alegro tanto que estés tan bien y seguro que todo sigue siendo igual de genial, sólo espero que nos lo cuentes pronto (y que me escribas, por supuesto).
    Good luck and enjoy your stay! 🙂

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s