Mamá, no me gusta el rosa

Rojo, blanco, verde, amarillo, rosa, azul… Todos son colores neutros hasta que nosotros les damos un uso y nos inspiran unos sentimientos. Pero, ¿de verdad existen los colores femeninos y los masculinos?

Llanos de la Rosa

Hace un par de días salí de compras. Algo que odio porque me aburre soberanamente -esta aclaración gratuita, igual os sirve de algo-. Necesitaba un chubasquero para la nueva aventura que se me avecina. No pensé que fuese tan complicado encontrar lo que quería. Lo fue cuando  vi que los impermeables de chico –si uno me hubiera estado bien, no me habría importado llevármelo, ya que el mío actual lo es- estaban en una gran cantidad de colores, no así los de chica, de los que solo había en tonos pastel o rosas.

No es la primera vez que me pasa algo así. La ropa deportiva de chica suele serlo también, por ejemplo. No voy a generalizar porque yo, que no me gusta el rosa, no tengo nada en ese tono, por lo que el abanico sí que es algo amplio normalmente. Pero sí que es cierto que abundan demasiado las prendas en esos tonos enfocados solo a un público. Este artículo, más que una crítica, es el intento de resolver dudas. ¿En qué momento se decidió que el azul era para chicos y el rosa para chicas? Pues según he leído, en ninguno. De hecho, originariamente a los bebés se les vestía de blanco, sin más y sin importar el sexo. Incluso, en la antigüedad se asociaba el rosa a los chicos, por ser “más decidido y fuerte”– cercano al color rojo, el de la sangre-. Esa cita no es mía, la he sacado de aquí, que se me libre de haber dicho yo tal topicazo. Sea como fuere, es falso que por tradición se haga esta distinción de colores. No fue hasta después de la Segunda Guerra Mundial cuando se empezó a establecer en Estados Unidos y, en países europeos como Alemania, la distinción no se asentó hasta la década de los 70  -para más info, recomiendo leer este artículo

A donde quiero llegar es a que me cansan las “normas”. Me enfada que cuando pido algo en una tienda para mí, me muestren una amplia gama de productos en rosa. Creo que es lícito que no me guste el tono, como a otro no le puede gustar el verde, por ejemplo. Me enfada, también, que cuando un bebé está al llegar, la gente diga cosas tipo “tendremos que saber si va a ser niño o niña, para saber de qué color le vamos a comprar los regalos”. O que, incluso hay gente que siga mirando mal a un chico que lleve prendas rosas.

¿Tonterías? Puede. Pero tanto como que existan colores de chico y de chica.

Imagen destacada: verne.elpais.com

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Un comentario en “Mamá, no me gusta el rosa

  1. Este artículo me recuerda al mítico episodio sobre la camisa salmón de Ross en Friends (https://www.youtube.com/watch?v=B6zl_bi2f08).
    Más allá de la broma, es un tema que siempre me ha interesado y que he llevado a mis clases de Educación Infantil porque, efectivamente, los colores no son femeninos ni masculinos con lo que es absurda esa asociación cultural tal y como carece de sentido dar por hecho que las mujeres les atraigan determinados colores de ropa exclusivamente.
    Todos somos personas diferentes y con gustos diferentes en cualquier área, ¿de dónde sale esa conclusión de que en colores para vestir sí nos parecemos?

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