Botellón irresponsable

Llevo tiempo sin cumplir mi cuota de compromiso. Compromiso con mis compañeros y con el blog. Estoy cansada y se me acumulan los problemas que van apareciendo uno tras  otro porque, está claro que los problemas nunca vienen solos pero la nobleza obliga y me salgo de mi sección habitual para contaros otras cosas.

Begoña Hernández

Como sabréis, si miráis quiénes somos, soy la mayor del grupo y tengo hijos incluso mayores que algunos de mis compañeros de redacción. Por eso, me indigno más cada domingo por la mañana, cuando bajo a pasear al perro -cargada de las correspondientes bolsas recoge-cacas- y me encuentro con esto.

Vistas del fin de semana

Vistas del fin de semana

Lo que puedo ver los sábados y los domingos  es lo que sale en las  fotografías y lo gracioso es que, aunque no esté permitido hacer botellón -entiendo que no todo el mundo se puedo permitir pagar entre 8/10€ en cualquier sitio-  no comprendo por qué hay que estar cargado de alcohol para pasárselo bien; dicho esto, vamos al meollo.

Bajan al parque con sus bolsas, las botellas, los cubitos y los vasos. Pero suben del parque con “colocón” y sin ninguna de las cosas que bajaban, que quedan desperdigadas por el lugar elegido para la reunión.

A la papelera hay 12 metros

A la papelera hay 12 metros

Yo no digo que no beban -aunque me parece que lo hacen de forma no responsable-, pero creo que todos merecemos un respeto y que tu libertad termina cunado invades la libertad de los demás.

Los jardines, los domingos por la mañana, parecen estercoleros llenos de bolsas, botellas vacías y vasos por el suelo por lo que puedo asegurar que la educación de estos jóvenes brilla por su ausencia porque están, conscientemente ensuciando un lugar público sin darse cuenta -entre comillas- que la ciudad es de todos, que todos pagamos los servicios municipales, que mear en la vía publica acarrea una multa y un largo etcétera.

Rincón elegido por jóvenes y no tan jóvenes

Rincón elegido por jóvenes y no tan jóvenes

La policía hace la vista gorda -algo dentro de lo normal porque una noche de viernes o de sábado hay otros asuntos que atender-, pero si esos padres recibieran la correspondiente multa -no sé cuánto es-, todos los fines de semana y no por beber, sino por ensuciar, hacer sus necesidades, gritar a altas horas de la madrugada, pintar paredes con frases declarándose amor eterno… Estaría la ciudad mucho más limpia. Las ciudades no son sucias, los sucios somos los ciudadanos.

Fotos: Begoña Hernández

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