Gracias, PP

El pasado martes fui (otra vez) a echar currículums. Me pasó de todo, menos que me llamaran de algún sitio o me hicieran caso

Sonia Caballero

Voy a empezar esta historia por el principio:

El lunes por la tardé me imprimí unos 20 currículums para ir al día siguiente temprano a Alicante (yo resido en Elche) a echarlos. Vi que en casa tenía una grapadora, así que decidí no comprar fundas ni graparlos en la copistería y hacerlo en casa. Bien. Yo, demasiado confiada, me dejé esta tarea para última hora de la noche. De esto no puedo culpar a nadie que no sea yo, claro está. Cuando fui a grapar las 20 copias de mis experiencias laborales (laborales sin apenas ver un euro, porque todo lo que he hecho han sido prácticas) me di cuenta de que a la grapadora sólo le quedaba una triste grapa. Bueno, tampoco era tan grave la cosa, podía comprar a primera hora de la mañana, si no en Elche, en Alicante. Así que miré el horario de los trenes que salían para la capital de mi provincia y vi uno a las 9:22, el cual me pareció perfecto.

Me desperté el martes con tiempo para arreglarme (la primera impresión es clave) y preparar las cosas. La estación de tren la tengo muy cerca así que, salir de casa 20 minutos antes me pareció apropiado, pero pensé en las grapas y salí media hora antes para ver si veía algún “chino” abierto y podía comprarlas. El único que vi abría a las 10, tarde. Pensé que mejor sería en Alicante, no me costaría demasiado encontrar un “chino” o una copistería.

Compré mi billete de cercanías y miré la pantalla de “próximas llegadas”, donde vi que el siguiente tren iba para Valencia. Ahora sé que el billete de cercanías me sirve para ese tren, pero en ese momento lo desconocía y miré el tren de las 9:40, que ese sí iba para Alicante. Así que como tenía tiempo decidí ir a buscar mis grapas. Dichosas grapas. Encontré un “chino” abierto y compré un paquete de grapas y me volví a la estación.

Fuente: forocoches.com

Se acababa de ir el tren de Valencia y pregunté al guardia de seguridad si el billete de cercanías servía para ese tren y me dijo que sí. Mala suerte, se me había ido y ahora tendría que esperar 20 minutos más. Pero bueno, no hay mal que por bien no venga: aprovecharía para grapar los currículums. Fue cuando abrí las grapas que comprobé que eran grandes para mi grapadora. Genial.

Así, ya con los planes algo torcidos, esperé al tren de mala gana, con la esperanza de encontrar pronto grapas por Alicante.

Llegué a Alicante y me costó algo más de lo esperado mi primera misión. Pero al fin, y tras dar unas cuantas vueltas, conseguí las grapas. Llevaba tacones y me daba miedo lo que iban sufrir mis pies. Entonces pude ponerme manos a la obra con mi principal cumplido: entregar los currículums.

Huelga decir que en casi todos los sitios donde lo dejé apenas me miraron a la cara para cogerlo. En otros se limitaron a decirme que lo hiciera por la web.

Fuente: vivireltren.es

Me recorrí Alicante de cabo a rabo y perdí el tren de las 2 de la tarde para volver a casa, así que tuve que esperar casi una hora al siguiente. Llegué desmotivada y con los pies destrozados. Todavía no me han llamado de ningún sitio. ¿Lo harán?

Lo de las gracias al Gobierno es porque, si bien lo de las grapas no fue culpa suya, sí lo es que, como yo, haya millones de parados que no encuentren trabajo y estén cansados de buscar en vano. Gracias.

Imagen destacada: elmundo.es

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