Lo mal que lo estamos haciendo, en números

Esta semana se han dado nuevos crímenes de género. Además, el CIS ha publicado un actualizado estudio sobre la violencia machista y que hace replantearse si de verdad estamos en vías de combatir esa lacra social

Llanos de la Rosa

Cinco. Puede ser un número pequeño según con qué se compare. Pero cuando se trata de vidas perdidas en un solo día, a mí me parece una cifra alta. Demasiado alta. Y me lo seguiría pareciendo fuesen del sexo que fuesen (nótese que he dicho “vidas”). Pero, el lunes fueron asesinadas cinco mujeres, presuntamente a manos de sus parejas. Si en un solo día, aunque sea de forma puntual, se pueden llegar a esas cifras, significa que existe un porcentaje de hombres capaz de llegar a matar a sus parejas. Un porcentaje de hombres capaz de maltratar, de la forma que sea, a las personas con las que conviven, con las que han formado un supuesto hogar o una supuesta familia.

Así lo demuestra una estadística, presentada unas horas después de una de las muertes citadas arriba. En ella, se confirma que 3,3 millones de mujeres (un 12,5% de las encuestadas) aseguran haber sufrido episodios de violencia. Una cifra que ha crecido desde 2011 y que me parece más grave aún ya que, esta vez, el umbral de la edad se ha rebajado hasta los 16 años (antes establecido en los 18). Lo que significa que, probablemente, se dan  casos de violencia machista a edades más tempranas. Algo que coincide con el alto número de jóvenes que aseguran sentirse controladas por sus parejas. Hasta el 13% han “sentido miedo” alguna vez en su vida.

¿Qué estamos haciendo mal para que en la última década hayan muerto más de 700 mujeres a manos de sus compañeros o ex? Está claro que no se puede acabar al 100% con la criminalidad en el mundo, ni siquiera con las personas capaces de maltratar a las personas de su entorno. Pero tampoco hace falta llegar a dejar de respirar para sentirse muerta y que las cifras sigan siendo aterradoras. Muerta de miedo, por ejemplo.

¿No estamos capacitados para reducir esas cifras o para evitar que sigan aumentando? O, ¿no conseguir que si una mujer se siente amenazada, de la forma que sea, termine con ese miedo o lo denuncie? Y estamos hablando de algo que, supuestamente, tiene que ver mucho con la educación. Ya no hablo solo de las medidas de las autoridades (que en los últimos años han dejado bastante que desear, por otra parte).

Es terrible que 3,3 millones de personas hayan sentido pánico alguna vez en su vida de alguien por quien, en algún momento, se han sentido queridas. Y que muchas de ellas nunca se hayan atrevido a decirlo o expresarlo en voz alta ante quien, quizá, pudiera ayudarlas y mostrarles el camino para acabar con eso.

Números, cifras que son mucho más. Un reflejo de lo que no estamos haciendo bien.

Imagen destacada: fotograma del spot Yo me comprometo 

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