Una ventana distinta

Cada 27 de marzo se hace circular un mensaje de una personalidad del teatro para celebrar su día. Pero para los no expertos, el teatro también tiene un significado

Llanos de la Rosa

¿Quién vive en la cara de los delitos y conflictos que diariamente nacen en nuevos lugares más rápido incluso que los medios de comunicación ubicuos pueden mantenerse al día? Estos incendios crecen rápidamente aburridos y desaparecen de los informes de prensa, para no volver. Y nos sentimos desamparados, horrorizados y cercados. Ya no somos capaces de construir torres y los muros que construimos tercamente no nos protegen de cualquier cosa, por el contrario, ellos mismos exigen protección y el cuidado que consume una gran parte de nuestra energía de la vida. Ya no tenemos la fuerza para tratar de vislumbrar lo que hay más allá de la puerta, detrás de la pared. Y es por eso exactamente por qué el teatro debe existir y donde debe buscar su fuerza. Para mirar dentro buscamos lo que está prohibido.

Extracto del mensaje del Día Mundial del Teatro 2015, Krzysztof Warlikowski

 

Tan antiguas como la evolución humana. Así de viejas son las representaciones teatrales. Los orígenes se remontan a la evolución de los rituales, relacionados con la caza y con la recolección de frutos y alimentos propios de la agricultura, que desembocaron en ceremonias dramáticas a través de las cuales se rendía culto a las divinidades. Aunque el teatro tuvo que esperar hasta que llegaran los griegos para que empezara a parecerse a lo que hoy conocemos.

Y hoy, se celebra el Día Mundial del Teatro. Se eligió el 27 de marzo porque en esta fecha de 1962, tuvo lugar la apertura de temporada e inauguración del Teatro de las Naciones de París. Cada año, una personalidad relacionada con esta modalidad de las artes escénicas redacta un mensaje para aclamarla.

Pero, ¿qué es el teatro? Una de las acepciones de la RAE es “Arte de componer obras dramáticas, o de representarlas”. Para mí, es algo distinto. Debo reconocer que no acudo a ver representaciones tan a menudo como quisiera, pero las veces que he tenido la oportunidad de hacerlo, he salido maravillada. Y no hablo solo de lo que relataban. No, era algo más allá que el guión.

Si el cine es magia, el teatro es mucho más. Debe de serlo cuando consigue ubicarte en una época, en un lugar y en unas situaciones sin contar con la ayuda de efectos digitales o de fotografía. Hay que conseguir la ubicación a través del decorado. Cada gesto de los intérpretes cuenta. Porque, en muchas ocasiones, solo estáis el actor o actriz y tú, sin apenas fondo. El resto de espectadores no cuenta. Y es ahí donde reside el hechizo. En el encuentro intérprete-espectador. El primero puede intuir si lo que hace está gustando, aburriendo o emocionando. Y el segundo, se siente un poco cómplice de la obra, porque vive la historia directamente, sin una pantalla de por medio.

Por eso, vivir una obra de teatro es como enfrentarse a una nueva relación personal, sin tener que ver con ningún otro arte. El teatro es una ventana a otro mundo. El teatro es otra historia.

Imagen destacada: https://neokunst.wordpress.com/

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