La interminable sombra de Grey

De lo misógino al erotismo mas romántico, es la comparación que se puede ver entre libro y película que ha escrito Erika Leonard James que además, ha sido codirectora de su criatura en la gran pantalla

Jose Manuel Sanrodri

En las tertulias de los bares y en las reuniones de amigos sale en alguna ocasión como tema de conversación, las 50 Sombras de Grey, una historia con tintes sensuales, masoquistas y excesos carnales, donde la perversión más oscura es parte de su tórrida trama sexual. La contradicción entre dos mundos, la inocencia contra la lujuria, y para llevar a cabo este desenfreno de sexo el personaje de Christian Grey es dibujado como un multimillonario, joven y atractivo, sin estas características seguro que se le hubiera visto como un ser depravado y misógino, no obstante,  su retrato responde al de nuevo don juan del siglo XXI, por el que toda mujer suspira. Frente a la dulce y torpe Anastasia Steele, una chica que esperaba el amor verdadero y que nunca ha llegado a tener relaciones sexuales con nadie, se podría decir que es la olvidada doña Inés de este relato, pero con la particularidad de que el maltrato que llegará a sufrir es consentido por ella misma al firmar un documento legal.

Llevar al cine un libro que carece de dosis de literatura era presuponer que en la pantalla veríamos una película pornográfica, porque el argumento no da para más diálogos o escenas. Pero la pasión que ha despertado su estreno, ha dado para que en una sala de cine en Sinaloa, México, se detuviera a una mujer por masturbarse mientras emitían el film. Pero las anécdotas no acaban aquí. Una alemana de 28 años que estaba en Suecia como estudiante de intercambio, falleció durante una sesión masoquista a manos de su novio sueco de 31 años, que la ató con medias de nylon y preservativos y golpeó a la muchacha con un puntero de madera hasta 123 veces. Las consecuencias fueron que los daños cerebrales de los golpes eran irreversibles, a la vez que sus vías respiratorias estaban obstruidas.

Parece interesante que la fiebre de novelas eróticas se haya desatado, y que Cincuenta Sombras de Grey ha superado, según la versión inglesa de Amazon, a la saga completa de Harry Potter e incluso es más vendida que la propia Biblia. Todo ello es consecuencia de la buena publicidad que está teniendo. Pero, ¿qué es lo que la hace tan exitosa? Podríamos decir, que el sexo gusta a todo el mundo por igual tanto a hombres como a mujeres, pero ¿por qué atrae este tipo de libro a las mujeres? Está claro que al hombre le gusta mas un sexo directo, sin diálogos, no quiere decir que no le guste el erotismo pero, la sugerencia es más cosa del género femenino, o por lo menos es la explicación que se puede dar al éxito de este best seller.

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Volviendo al celuloide, el erotismo no es algo novedoso. Películas tales como “Nueve semanas y media” y “Emmanuelle” son ejemplos de esa insinuación artística y excitante del sexo, donde las obsesiones del ser humano pueden llegar a cumplir su objetivo más intrigante y nada teatralizado, y la música juega su papel más importante,para sugestionar la mente del espectador. Sin desgranar la versión cinematográfica de “50 sombras de Grey”, sorprende que el intento por contar la naturalidad de un deseo perverso sea el descubrimiento que tienen muchas mujeres en querer vivir su sexualidad de la misma manera que Anastasia Steele, pero esto no deja de ser ficción y la credibilidad que ha despertado el libro, en la película pernocta en el bostezo. Aunque debo admitir que me tuve que leer a marchas forzadas el libro para poder entender la película, y en ella no encontré nada nuevo, sin caer en la vulgaridad, la verdad es que esperaba ponerme cachondo desde el minuto cero, pero lo único que se estimuló fue mi boca que se abría y cerraba, y no crean que le pasaba eso a mis labios por asombro, ¡que va!, intentaba que el aburrimiento no destruyese la fantasía que había creado con anterioridad el libro.

Aunque estoy seguro, que si esta novela gusta se debe a que es lo más parecido a la historia que muy bien nos ha enseñado Disney en el cine, con príncipes y damiselas en apuros, ese tipo de argumentos que nos hace soñar y que al final la situación es otra. Una realidad donde los años pasan y el imponente hidalgo es un trabajador que tiene que pagar su hipoteca, se va quedando calvo, le crece la barriga, y su aspiración es poder llegar a fin de mes. O la doncella que ve pasar sus años al igual que su metabolismo que va cambiando a lo ancho, y tiene que teñirse el pelo para disimular las hebras que van poniéndose blancas, y si a esa infausta existencia le damos un aliciente, obtenemos que un libro como 50 Sombras de Grey crea el simulacro de una vida idílica  que no llegaremos a tener jamás.

Imagen destacada: europapress.com

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2 comentarios en “La interminable sombra de Grey

  1. A mí lo que más me llama la atención -tanto del libro, como de la película- es del maltrato psicológico a la que es sometida Ana. Todos somos libres de elegir mantener relaciones sexuales en las que nos dejen el culo como la guitarra de Hendrix, pero pasar por alto las relaciones enfermizas de control y maltrato hacia una mujer, NO… Por mucho atractivo, mucho dinero, o mucho látigo que pueda tener el señorito.

    Por lo tanto, no creo que el maltrato que sufre sea consentido bajo términos “Legales” con el documento, porque el verdadero maltrato que describe el libro no se recoge en ningún documento, ni se habla, ni se critica, ni se comenta. ¿Averiguar dónde estás, ir a por ti, prohibirte beber, alejarte de tus amigos, vender tus pertenencias sin permiso…? Son sólo algunos ejemplos.

    Repito, no creo que el BDSM sea una cuestión misógina, hay tanto amos, como amas, sumisos, y sumisas, la misoginia del libro no radica ahí.

    Por lo demás estoy de acuerdo; es un insulto a la literatura y más aburrido (tanto el film como el libro) que una entrevista nocturna entre dos piedras.

    Un saludo de una compañera!

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    • Estoy totalmente de acuerdo en lo que dices, además la autora de este libro a mi parecer, ha querido mostrar a un tipo al que le gusta el BDSM y hasta conocer a Anastasia no se había enamorado de ninguna chica, dando a entender que con ella lo va a vivir de distinta manera que con otras chicas. Quiere hacernos pensar que tras la coraza de un hombre joven, con dinero y de mente fría se esconde un ser entrañable. Como tú muy bien dices, el BDSM no es una cuestión misógina pero a mi parecer como lo trata en el libro la autora, podría decir que si tiene esos matices.
      Te agradezco mucho tu comentario y deseo que sigas haciéndolo porque nos ayuda a mejorar y a poder ver puntos de vistas que nosotros no habíamos visto. Muchas gracias compañera.

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